Existe algún lugar en donde nadie

«Escribir no es hacer, sino aposentarse, estar.»

josé ángel valente, Mandorla

Juan Pablo Roa Delgado

La poesía, la vida

Existe algún lugar en donde nadie

(España, 2011)

 

 

TENÍAMOS un sol sonoro:

un jardín, que era solar, huerto

epicentro de alma de fruto.

 

Allí higuera y papayuelo

eran parientes de montaña;

eran familia del hicaco,

estirpe lejana del limonero ardiente.

 

Queda el sámago de esta página,

lejos, en un país que adoro.

 

 

***

 

 

UNA imagen fugaz

que hasta mi página te trae:

un monte bajo de moras tempranas,

y en lo alto de tu orgullo,

el blanco,

el ocre pomarroso;

 

 

he ahí tu sempiterna sonrisa,

nuestro nacimiento del árbol de la vida.

 

 

 

***

 

 

I

 

REBOTA aún mi pelota elástica

en Columbus y azul mi caballo

y blanco se mece inerte en su madera

que incluso hoy perdura en la fibra del poema.

 

Desconocidos objetos familiares

laten en el resplandor de mi ausencia:

vueltos a la mano por la foto,

en su revenido orín inician el renglón de otoño.

 

Era Ohio State University.

Primera voz altisonante de la casa,

de un padre en su propia luz incandescente.

 

 

II

 

Multitud de rostros me sostienen en la ausencia

y en Ohio los primeros dos:

el fútbol, primer salario malogrado de mi padre;

universidad, su primera bandera de extranjero.

 

Ohio State University, primer histrión

de la historia familiar

cuando yo era aún ausencia,

partícipe que era sola luz sin resplandor.

 

 

III

 

Un oscuro transcurrir de niños

sobre ruedas se detiene en el portal.

Camino de la escuela un mirar azul

da cuerpo al glaciar y salta el nombre indisciplina.

No hay memoria del dolor sino pregunta muda

que interrogará al ausente.

 

 

***

 

 

UN CIELO donde nada es transitorio

alimenta tu canción que arde y dura,

para que bajes de la lluvia duradera

al agua transitoria del poema.

 

 

***

 

 

DESNUDOS de padre

la noche cubrió nuestras vergüenzas.

 

Meses después

te desengendró la misma noche

en una noche más lejana;

 

ahora no digo noche sino árbol bocabajo

de ramas altas adentro de la tierra.

 

 

 

***

 

 

DURANTE años recogimos palabras para el canto,

le dimos nombre propio a nuestras voces

y a las tardes en que en el abrazo fuimos una sola sombra;

 

durante lustros compusimos y arreglamos,

recogimos extraños minerales para el viento

y cuando todo estaba listo para el canto

yo tuve que cantar a solas la canción que no termina.

 

 

Juan Pablo Roa (Bogotá, Colombia, 1967) estudió Letras en su ciudad natal. Tras una estancia en Portugal e Italia, entre 1993 y 1997, se radicó en Barcelona (España) en el año 2000, donde se desempeña como editor.

«Ya se ha dicho que todo libro es un manuscrito en una botella.»

renato poggioli